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domingo, 14 de noviembre de 2010

Doctor Thebussem






Doctor Thebussem






¿Quién fue el legendario doctor Thebussem?, ¿un falso cervantista?, ¿un gastrónomo irónico?, ¿un experto en genealogía?, ¿el impulsor de las tarjetas postales? Todo eso y más, ya que este personaje fue unacreación apócrifa del escritor gaditano Mariano Pardo de Figueroa y Serna, que adoptó el exótico seudónimo de doctor Thebussem para llevar a cabo una deliciosa farsa para eruditos.

En algunas librerías de viejo aún se pueden encontrar volúmenes del doctor Thebussem sobre gastronomía o asuntos filatélicos, pero ¿quién estaba tras este seudónimo? El escritor sevillano Íñigo Ybarra Mencos se dedica a la tarea de desvelar la verdadera historia en la obra 'El doctor Thebussem. La realidad de la ficción' (Renacimiento), una biografía novelada en la que se detallan los múltiples saberes y extravagancias de Pardo de Figueroa.

También en sellos de coleccionista se encuentra el rostro de quien llegó a ser el primer cartero honorario de España. El último es el dibujante Antonio Mingote.

Mariano Pardo de Figueroa nació en la localidad gaditana de Medina Sidonia en 1828. Allí, tras estudiar en Sevilla y establecerse por un tiempo en Madrid, tendrá su retiro. Y, precisamente, será el lugar donde fragüe la invención del doctor Thebussem.

La razón de crear a un personaje se debe al interés que Pardo de Figueroa tenía en impulsar los estudios cervantinos. Y qué mejor manera que haciendo aparecer en la escena académica y libresca a un extranjero un tanto quijotesco.

La estrategia cervantina realizada desde su escritorio de Medina Sidonia se estrena con un artículo que publica en abril de 1857 y que consiste en la presentación de su personaje con el título de Noticias de la biblioteca del doctor Thebussem.














Biografía y castillo imaginarios

Pardo de Figueroa le imagina una biografía y un escenario, el castillo de Thirmenth en Wurtzbourg (Alemania). El doctor Thebussem es un bibliómano que adquirió las ediciones de las obras de Cervantes y todo lo que tenía relación con el escritor. «Del doctor Jacobo W. Thebussem puede decirse que para él era todo lo relativo a Don Quijote, lo que para Don Quijote eran los libros de caballería», escribía.

Sin embargo, la farsa ideada por Pardo de Figueroa aportaba en realidad todas las claves para saber que se trataba de un engaño. «Thebussem era el anagrama de la palabra embustes germanizado con la hache intercalada y la ese de propina. El castillo de Thirmenth, donde vivía el doctor, era también una inversión germanizada del verbo mentir», asegura Íñigo Ybarra.

Su personaje apócrifo tuvo eco e incluso se editaron sus reflexiones a partir de la creación de otro personaje, el empleado de Thebussem, M. Droap, que era quien enviaba «largos informe sobre lo escrito, descubierto o investigado» y que se titularon 'Epístolas Droapianas'.

Experto filatélico

Sin embargo, la curiosa historia del doctor Thebussem no se limitó a los asuntos cervantinos sino que aportó nuevas ideas al mundo de la filatelia. Por ejemplo, como ocurrió con las tarjetas postales, que habían surgido en los países centroeuropeos, pero que en España –creadas en 1871– permanecían sin actividad por la desidia gubernamental.

El doctor Thebussen «por su cuenta y riesgo» mandó imprimir una tirada. «Esas primeras tarjetas postales que circularon por España, auténtico tesoro para coleccionistas, tuvieron una excelente acogida», apunta el biógrafo Íñigo Ybarra Mencos.

Con estas iniciativas, el doctor Thebussem fue nombrado primer cartero honorario de España y además publicó un curioso libro sobre filatelia titulado 'Kpanklá'. El extraño título se debe a una anécdota vivida por Pardo de Figueroa en un pueblo de Sevilla al leer en una pared la palabra 'kpanklá'. El escritor preguntó a una señora qué significaba, pero ésta le dijo que no sabía leer. Sólo sabía que en ese lugar se vendía 'kpanklá'. Tras repetir la misteriosa palabra varias veces, Pardo de Mora descubrió que decía: "cal para encalar".

Gastrónomo real

Otra de las jugosas aficiones de Pardo de Mora-Thebussem fue la gastronomía. Al escritor le molestaba que los menús españoles, empezando por los de la Casa Real, se escribieran en francés, con faltas ortográficas e impresos en burdas cartulinas.

Así que escribió al jefe de cocinas de Alfonso XII. La carta se publicó en 1876 en ‘La Ilustración Española y Americana’ y en ella resaltaba los ‘pecados’ de la gastronomía en palacio. El efecto fue inmediato, consiguió la amistad del rey.

Thebussem, que publicó en 1888 el libro ‘La mesa moderna’, abogaba por incluir en las comidas oficiales de palacio un plato muy español, la olla podrida, ya que en los banquetes ingleses se servía rosbif; en los alemanes, el chucrut; en los italianos, la polenta y en los rusos, el caviar.





jueves, 11 de noviembre de 2010

John Edward Gray, primer coleccionista de sellos del mundo



John Edward Gray




John Edward Gray (12 de febrero, 1800 - 07 de marzo, 1875) fue un británico zoólogo. Él era el hermano mayor de George Robert Gray.

John Gray fue Guardián de Zoología en el Museo Británico en Londres desde 1840 hasta la Navidad 1874. Publicó varios catálogos de las colecciones del museo que incluyó un análisis completo de los animales grupos, así como descripciones de nuevas especies. Mejoró las colecciones zoológicas para que sean uno de los mejores del mundo.

Gray nació en Walsall, hijo de Samuel Frederick Gray (1766-1828), un conocido farmacólogo bien y botánico de su tiempo. Su familia se mudó a Londres, donde Gray estudió medicina. Ayudó a su padre por escrito la disposición natural de las plantas británicas (1821). Después de haber sido votado en la Linnean Society se volvió su interés por la botánica a la zoología. Se incorporó al Departamento de Zoología del Museo Británico en 1824 para ayudar a John George Children catálogo de reptiles colección. En 1840 se hizo cargo de los niños como Guardián de Zoología.

Gris también estaba interesado en los sellos de correos; el 01 de mayo 1840, el día que el Penique Negro salió a la venta, compró algunos con la intención de salvarlos, convirtiéndose así en el primer coleccionista de sellos.


viernes, 29 de octubre de 2010

Sobres Mulready



Sobres Mulready




Alternativa al sello postal adhesivo ofrecida a los usuarios británicos en 1840. Consistía en un sobre timbrado con 1 o 2 peniques, en cuyo interior se introducía el pliego con la escritura, y cuyo frente ostentaba un complicado dibujo alegórico sobre el Imperio Británico, realizado por Mulready, famoso bocetista de la época y grabado por John Thompson. No bien se anunció su implementación, fue objeto de una violenta campaña en contra, encabezada por los libreros que creían ver una competencia desleal por parte del Gobierno en este intento de vender sobres. Se imprimieron privadamente cantidad de sobres caricaturizando a los auténticos de todas las formas posibles de modo tal que obligaron a su retirada de la venta. De esta manera, estos primeros enteros postales del período adhesivo terminaron su corta vida.











Simultáneamente con el primer sello postal adhesivo (penique negro) se emitieron en Gran Bretaña, con el mismo fin, sobres impresos especialmente con complicadísimos diseños para evitar falsificaciones. No necesitaban sellos postales para su despacho. Su valor era el mismo que el de los sellos, pero mientras estos últimos tuvieron excelente acogida y perduraron, el público rechazó los sobres, ridiculizándolos, por lo que debieron ser retirados a menos de un año de su puesta en circulación. Hoy constituyen interesantes piezas de colección, especialmente si fueron circulados